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XALAPA.- Luego de diecinueve dÃas de plantón, estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Veracruzana, en Ciudad Mendoza, buscan llamar la atención sobre las condiciones en las que cientos de jóvenes se están formando para convertirse en médicos. Y es que, los alumnos afirmaron que llegaron a la Universidad con la ilusión de aprender, practicar y prepararse para atender pacientes. Sin embargo, aseguran que esa formación se encuentra limitada por laboratorios con equipo insuficiente o descompuesto, materiales caducados, cadáveres utilizados durante años para las prácticas de AnatomÃa, problemas de higiene, infraestructura que dificulta la movilidad de personas con discapacidad y falta de espacios suficientes para realizar prácticas hospitalarias. Los estudiantes mantienen un pliego petitorio de 12 puntos, dentro del cual se encuentra la solicitud de salida del director de la Facultad, Gerardo Luna Hernández. Ante quienes consideran que esta petición podrÃa tratarse simplemente de un capricho, los universitarios responden que el reclamo tiene su origen en las condiciones que, aseguran, han padecido durante su formación. Su postura es clara: quieren regresar a las aulas, pero no bajo las mismas condiciones que provocaron la protesta. Entre las historias que acompañan el movimiento estudiantil se encuentra la de Javier de los Santos, joven originario de Ciudad Mendoza y estudiante con discapacidad, quien reconoce el orgullo que representa formar parte de la comunidad universitaria, pero también señala las dificultades que enfrenta diariamente para desplazarse dentro de las instalaciones. De acuerdo con su testimonio, existen zonas donde la movilidad resulta complicada y donde incluso ha sufrido resbalones, teniendo que recurrir al apoyo de sus compañeros. Los estudiantes señalan que la inclusión educativa no debe limitarse al acceso a una carrera, sino que también debe garantizar condiciones adecuadas para permanecer y desplazarse dentro de las instalaciones. En este sentido, plantean la necesidad de realizar adecuaciones a la infraestructura y analizan como una de las alternativas la instalación de un elevador que permita facilitar el acceso tanto a estudiantes con discapacidad como a docentes que, por su edad o condiciones fÃsicas, pueden enfrentar dificultades para subir y bajar escaleras. Uno de los puntos que ha generado mayor cuestionamiento entre los universitarios es el manejo de las cuotas denominadas pro mejoras. Los estudiantes señalan que las aportaciones varÃan dependiendo de la generación y que los alumnos de nuevo ingreso llegan a pagar alrededor de 5 mil pesos, cantidad que disminuye aproximadamente mil pesos por año conforme avanzan los semestres. De acuerdo con los cálculos expuestos por los inconformes, estos recursos representarÃan alrededor de 3 millones de pesos por semestre, por lo que aseguran que existirÃa una cantidad acumulada cercana a los 9 millones de pesos que deberÃa reflejarse en mejoras dentro del plantel. En ese sentido, plantean una pregunta directa: Si los estudiantes están aportando recursos para mejorar las condiciones de la facultad, ¿por qué esas mejoras no son visibles en áreas como laboratorios, limpieza, equipo e infraestructura?. Los universitarios solicitaron que se presente un desglose detallado del dinero recaudado y de la manera en que ha sido ejercido. De acuerdo con los estudiantes, el comité de pro mejoras está integrado por representantes estudiantiles y cinco académicos. Explicaron que en este órgano se analizan las necesidades y se toman determinaciones relacionadas con la adquisición de materiales e insumos; sin embargo, señalaron que la decisión final corresponde a la administración de la Facultad. Los jóvenes también denunciaron diferencias entre algunos reportes de pagos y los montos que, aseguran, aparecen posteriormente en los informes. Como ejemplo, citaron una solicitud de 50 mil pesos para material de limpieza, mientras que en un reporte financiero habrÃan aparecido solo 18 mil pesos destinados a ese concepto, por lo que demandaron que se aclare la diferencia y que toda la información financiera pueda ser revisada de manera transparente por quienes participan en el Comité. No se trata, dicen, solamente de saber cuánto dinero entra. Quieren saber cuánto se gasta, en qué se gasta, quién lo autoriza y dónde está fÃsicamente lo adquirido. Uno de los reclamos más fuertes está relacionado con los laboratorios. Los universitarios aseguran que, ante la falta de materiales, algunos estudiantes han tenido que comprar por su cuenta artÃculos necesarios para realizar determinadas prácticas. Entre los insumos que mencionan se encuentran tubos de ensayo, cubreobjetos y pipetas. Los jóvenes aclaran que sus señalamientos no están dirigidos contra los docentes, pues reconocen que los profesores continúan impartiendo conocimientos y despejando dudas. El reclamo, puntualizan, está dirigido hacia quienes tienen la responsabilidad administrativa de garantizar que existan las condiciones necesarias para que las clases prácticas puedan desarrollarse. También solicitan conocer el destino de los recursos asignados especÃficamente a los laboratorios. La situación se vuelve todavÃa más complicada cuando se habla del equipamiento. Los estudiantes aseguran que cuentan con alrededor de 20 microscopios, pero solamente una cantidad reducida se encontrarÃa en condiciones adecuadas para trabajar. El problema aumenta cuando se toma en cuenta que una práctica puede reunir aproximadamente a 30 estudiantes, haciendo insuficiente el equipo disponible. Para los universitarios, no basta con tener fÃsicamente los aparatos dentro de un laboratorio. El equipo tiene que funcionar, porque para un estudiante de Medicina, observar, identificar y analizar estructuras microscópicas no es una actividad secundaria: forma parte de su formación profesional. Los estudiantes también aseguran que las prácticas de HistologÃa enfrentan serias dificultades por la falta de cortes histológicos. Incluso muestran fotografÃas que, según su versión, evidencian que algunos alumnos han tenido que recurrir a herramientas domésticas para realizar cortes utilizados durante sus actividades académicas. De confirmarse estas condiciones, el problema no serÃa solamente académico, sino también de seguridad. Los universitarios cuestionan que una institución encargada de formar profesionales de la salud pueda depender de improvisaciones para desarrollar prácticas que deberÃan realizarse con material y equipo especializado. En Medicina, la AnatomÃa ocupa un lugar fundamental. El conocimiento del cuerpo humano requiere prácticas que permitan a los estudiantes observar directamente estructuras anatómicas y comprender aquello que posteriormente tendrán que identificar en pacientes vivos. Por ello, los universitarios consideran indispensable contar con material adecuado para las prácticas con cadáveres. Sin embargo, denuncian que algunos de los cuerpos utilizados en la facultad tienen alrededor de 10 años de antigüedad y presentan múltiples cortes derivados de las prácticas realizadas por generaciones anteriores. De acuerdo con los estudiantes, estas condiciones dificultan el aprendizaje y han solicitado que el material sea renovado. Aseguran que, hasta ahora, sus planteamientos no han recibido una solución que consideren suficiente. Otro de los puntos que preocupa a los universitarios es la existencia de materiales que, según sus testimonios, tendrÃan fechas de caducidad que se remontan a 2011. Los estudiantes consideran que utilizar insumos vencidos dentro de un laboratorio representa una situación que debe ser revisada de manera inmediata por las autoridades universitarias. No solamente cuestionan la calidad del aprendizaje. También plantean una preocupación elemental: ¿Qué riesgos implica para estudiantes y docentes trabajar con materiales que ya no deberÃan estar en uso? El reclamo también llegó a los baños. Los universitarios denuncian falta de papel higiénico y jabón para el lavado de manos, pero aseguran que el problema va más allá de la ausencia de insumos básicos. Señalan que algunas puertas de los sanitarios presentan deterioro e incluso condiciones que podrÃan representar un riesgo para quienes utilizan las instalaciones. Para los estudiantes, mantener sanitarios funcionales, limpios y seguros deberÃa formar parte de las condiciones mÃnimas de cualquier institución educativa. Mientras las demandas son discutidas, los estudiantes permanecen fuera de las instalaciones. Han pasado 19 dÃas desde que comenzó su protesta y, aseguran, continúan estudiando mediante libros y recibiendo orientación de algunos profesores que se acercan para resolver dudas. Sin embargo, también enfrentan las condiciones propias de permanecer durante horas a la intemperie, en una temporada marcada por lluvias en la región. Los jóvenes insisten en que no quieren abandonar sus estudios. Tampoco quieren perder el semestre. Quieren regresar a clases. Pero plantean que ese regreso debe estar acompañado de acuerdos concretos y soluciones verificables. Por ello, han solicitado que sea el propio rector de la Universidad Veracruzana, MartÃn Aguilar Sánchez, quien intervenga directamente en el conflicto y encabece las mesas de diálogo. La formación de un médico no termina dentro de un aula. Las prácticas clÃnicas permiten que los estudiantes tengan contacto con escenarios reales y conozcan de primera mano el funcionamiento de los servicios de salud. Por lo anterior, otro de sus planteamientos es ampliar los espacios disponibles para realizar prácticas hospitalarias. Los universitarios solicitan que se establezcan convenios de colaboración con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pues actualmente, según explican, cuentan con espacios en el IMSS Bienestar, pero consideran que no son suficientes para atender las necesidades de toda la comunidad estudiantil. La petición es contar con más hospitales donde puedan desarrollar sus conocimientos y adquirir experiencia en campo. Ahora corresponde a las autoridades universitarias responder a cada uno de los señalamientos, transparentar la información financiera y académica solicitada y establecer una ruta de solución. Porque detrás de esta protesta no solamente están estudiantes inconformes. Están jóvenes que algún dÃa estarán frente a un paciente y que hoy están reclamando tener las herramientas necesarias para aprender a salvar vidas. Asà las cosas.
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