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XALAPA.- En el marco del DÃa Nacional de las Mujeres con Discapacidad, conmemorado el pasado 12 de septiembre, cuatro mujeres de municipios de la región de las Altas Montañas compartieron sus experiencias y expusieron las dificultades que han encontrado para estudiar, trabajar, desplazarse y desenvolverse de manera independiente. En ese tenor, señalaron que el desempleo, la falta de infraestructura accesible, las barreras para acceder a la educación y el desconocimiento de sus derechos continúan siendo algunos de los principales obstáculos que enfrentan las mujeres con discapacidad en la región. Señalaron que las condiciones de discapacidad pueden presentarse desde el nacimiento o adquirirse posteriormente a consecuencia de una enfermedad o un accidente. Sin embargo, más allá de la condición fÃsica, visual o auditiva, refirieron que uno de los principales retos continúa siendo la falta de entornos adecuados que permitan a estas personas desarrollarse plenamente y participar en igualdad de condiciones. MarÃa Teresa RamÃrez Cuervo, de 64 años, originaria de Ciudad Mendoza y de profesión enfermera, sufrió un accidente cerebrovascular que derivó en la amputación de un pie. Actualmente no ha podido reincorporarse plenamente a su actividad laboral debido a que requiere una prótesis. Señaló que otra de las principales dificultades que enfrenta es la falta de infraestructura adecuada en su municipio para facilitar la movilidad de las personas con discapacidad motriz. Pese a estas limitaciones, MarÃa Teresa mantiene el interés de regresar a la enfermerÃa y continúa realizando actividades relacionadas con su profesión, entre ellas la toma de signos vitales. A sus 21 años, Judith Bernardo RamÃrez, de RÃo Blanco, enfrenta baja visión a consecuencia de la enfermedad de Stargardt. Explicó que a los 17 años comenzó a perder gran parte de la vista, situación que modificó considerablemente su vida cotidiana y le generó frustración ante la imposibilidad de realizar algunas actividades como lo hacÃa anteriormente. Ante esta situación, hizo un llamado a los empleadores para abrir mayores oportunidades laborales a las personas con discapacidad y reconocer las capacidades que desarrollan para desenvolverse en distintos ámbitos. Por su parte, SofÃa Sayuri Rosas Fernández, de 29 años y originaria de Ixtaczoquitlán, afirmó que no pudo concluir la preparatoria debido a la falta de intérpretes que facilitaran su comunicación. Actualmente enfrenta dificultades para incorporarse al mercado laboral, pese a contar con habilidades para comunicarse mediante la Lengua de Señas Mexicana. Debido a las barreras de comunicación que encuentra cotidianamente, su madre continúa siendo su principal intérprete. SofÃa manifestó su deseo de enseñar y apoyar a otras personas que, como ella, buscan aprender a comunicarse mediante la lengua de señas y contribuir a generar entornos más inclusivos. Ingrid YazmÃn Calderón Luna, de 32 años y originaria de Ixtaczoquitlán, es ciega total. Anteriormente se desempeñaba como pedagoga en el CAM 15, pero hace tres años perdió la vista, tras un procedimiento médico que, según su testimonio, estuvo relacionado con una negligencia médica. Actualmente se dedica a dar masajes para obtener ingresos y continuar adelante. Desde su experiencia, invitó a otras mujeres con discapacidad a no permanecer aisladas y buscar actividades que les permitan mantenerse activas y desarrollar sus capacidades. Explicó que haber vivido durante años sin discapacidad visual le permite tener una perspectiva distinta sobre las barreras que enfrentan quienes adquieren una discapacidad y sobre la necesidad de construir espacios verdaderamente inclusivos. Los testimonios reflejan que, aunque existen avances en materia de inclusión, todavÃa persisten obstáculos relacionados con el acceso al empleo, la educación, la movilidad y la comunicación. En ese sentido, Orizaba ha comenzado a implementar acciones orientadas hacia un gobierno más inclusivo, además de contar con la promoción de iniciativas de organizaciones como Ser Sin LÃmites A.C.; sin embargo, las propias experiencias de mujeres de municipios de la región evidencian que aún existen necesidades que requieren atención. Las mujeres coincidieron, desde sus distintas experiencias, en la importancia de generar oportunidades reales y condiciones accesibles para que las personas con discapacidad puedan estudiar, trabajar y desarrollar sus actividades sin que su condición represente una barrera adicional. El reto no sólo consiste en reconocer sus derechos, sino en crear las condiciones para que puedan ejercerlos plenamente. Asà las cosas.
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