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XALAPA.- De acuerdo con Marisol Morales Saucedo, presidenta de la Asociación Civil Pequeños Maestros, la inclusión educativa de niñas, niños y adolescentes con discapacidad enfrenta todavía un obstáculo que pocas veces se encuentra dentro de las aulas: el temor de las propias familias a que sus hijos vivan experiencias de rechazo, falta de empatía o falta de atención. La representante de la organización explicó que aunque en la región se han registrado avances para incorporar a estudiantes con discapacidad a escuelas regulares, persiste la desconfianza de algunos padres de familia, principalmente entre quienes anteriormente han enfrentado situaciones que les hicieron sentir que sus hijos no estaban seguros o no recibían las condiciones necesarias para desarrollarse. La activista refirió que esta preocupación no debe interpretarse simplemente como sobreprotección, pues detrás de muchas decisiones familiares existen experiencias que han dejado huella y que llevan a los padres a actuar con mayor cautela cuando se plantea la posibilidad de incorporar a sus hijos a un sistema educativo regular. “Hay un miedo en general por parte de los padres derivado de las experiencias que nos hacen querer protegernos y cuidar, obviamente, a lo que más queremos, que son nuestros hijos”, explicó. Morales Saucedo consideró que la inclusión requiere un trabajo conjunto entre las familias, las instituciones educativas, autoridades y sociedad, pues no basta con permitir el ingreso de un estudiante con discapacidad a un plantel si no existen las condiciones para acompañarlo durante su proceso educativo. En ese sentido, afirmó que Pequeños Maestros mantiene acciones enfocadas en tres áreas: capacitación de docentes, acompañamiento a las familias y preparación para la inclusión laboral de jóvenes con discapacidad. Reconoció que todavía existen deficiencias y situaciones que deben corregirse, pero destacó que actualmente existe una mayor disposición para aprender y modificar prácticas que durante años dificultaron la integración de estos estudiantes. “Todavía no estamos a lo que esperamos, todavía tenemos fallas, tenemos errores, pero estamos aprendiendo en el camino”, aseguró. La activista señaló que la participación de la ciudadanía también resulta fundamental, debido a que una verdadera inclusión no puede depender únicamente de las autoridades educativas, sino de la capacidad de la sociedad para comprender las necesidades de las personas con discapacidad y eliminar barreras. La asociación también trabaja para que la inclusión continúe después de la etapa escolar. Uno de sus proyectos consiste en fortalecer la preparación de jóvenes con discapacidad para facilitar su incorporación al mercado laboral. Morales Saucedo explicó que actualmente gestionan una acreditación ante la Secretaría del Trabajo, con la intención de que las habilidades adquiridas por los jóvenes puedan contar con un documento oficial que respalde su preparación. El objetivo, dijo, es que las oportunidades laborales no dependan únicamente de la voluntad o buena intención de un empleador, sino que los jóvenes puedan demostrar que cuentan con conocimientos y capacidades acordes con el puesto al que aspiran. “Que nuestros chicos ya no solamente sean incluidos laboralmente por buenas intenciones, sino porque tienen un respaldo, una capacitación y un papel que respalde que tienen ese perfil para el puesto que están solicitando”, indicó. La presidenta de Pequeños Maestros consideró que el cambio hacia una sociedad más incluyente será gradual, pero eventualmente se espera avanzar con mejores condiciones para las personas con discapacidad.
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