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XALAPA.- Para el obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, la formación integral de niñas, niños y jóvenes comienza en el seno familiar y el Estado, aunque tiene la obligación de garantizar la educación, no puede sustituir la responsabilidad de los padres en la formación de sus hijos. El jerarca católico consideró que la educación debe contemplar el desarrollo de las capacidades humanas, fÃsicas, intelectuales y espirituales, por lo que hizo un llamado a que, tras el periodo vacacional, las familias asuman el compromiso de acompañar el crecimiento de sus hijos y no esperen que todas las necesidades educativas sean resueltas por las instituciones gubernamentales. De igual forma, Cervantes Merino destacó que la comunidad cristiana contribuye a esa formación mediante la enseñanza de los valores del Evangelio. Por otro lado, el Obispo de Orizaba destacó la celebración del 25 aniversario del Seminario Diocesano, institución que, dijo, ha permitido la formación de numerosas generaciones de sacerdotes. Refirió que actualmente 26 presbÃteros que sirven en la diócesis cursaron su etapa inicial de preparación en este seminario, mientras que la formación teológica continúa realizándose en coordinación con el Seminario de Xalapa. Señaló que recientemente fueron ordenados dos nuevos sacerdotes, lo que representa un signo de esperanza para la Iglesia. Explicó que toda vocación nace del discernimiento y recordó que tanto el matrimonio, la vida consagrada y el ministerio sacerdotal poseen la misma dignidad al tener como fundamento la vocación bautismal, aunque cada una implica responsabilidades distintas al servicio de Dios y de la sociedad. Con motivo del Mes del Abuelo, el obispo también reconoció la importancia de los adultos mayores dentro de las familias. Señaló que su experiencia de vida y de fe las convierte en un pilar para orientar a las nuevas generaciones, aunque aclaró que los abuelos no deben sustituir la responsabilidad de los padres. Por último, el representante de la iglesia católica pidió que Dios fortalezca a los adultos mayores y les conceda la sabidurÃa necesaria para seguir compartiendo su testimonio y experiencia con hijos y nietos, contribuyendo asà a fortalecer la vida familiar y la transmisión de los valores cristianos.
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