| Exigen frenar proyecto turístico en BCS que impulsa el banco Ve Por Más. | ||||||
| El estudio considera un periodo de 20 años para la preparación del sitio y su construcción, pero la vegetación no puede removerse sin permiso. | ||||||
| Jueves 30 de Julio de 2026 | ||||||
| Por: La Jornada | ||||||
“El Saltito ha sido siempre un espacio de toda la comunidad paceña. Lo que está en juego no es un terreno baldío, sino un bosque de cardones y una playa viva, un ecosistema costero que una vez destruido, no se recuperará”, advirtieron. En un comunicado conjunto, las asociaciones civiles BCSicletos; Es Mi Playa, mi Barrio, Cerca BCS, Colaboratorio de Ciencias Sociales para la Sustentabilidad, Cómo Vamos La Paz, Contener La Paz, Iniciativa por los Mares y las Costas de México, y Ponguinguiola, exigieron que la autoridad federal niegue el permiso que está en evaluación, porque el estudio técnico que lo sustenta no acredita lo que la ley exige. Precisaron que el trámite federal en proceso es un cambio de uso de suelo en terrenos forestales denominado El Saltito Segunda Etapa (bitácora 03/DS-0011/03/26), promovido por Banco Ve Por Más, en su carácter de legatario del fideicomiso número 1157. Mediante este permiso se solicita autorización federal para desmontar 109.622 hectáreas para dar paso a la habilitación y venta de lotes residenciales, un campo de golf, cuerpos de agua artificiales, un hotel con club de playa privado e infraestructura asociada. El estudio considera un periodo de 20 años para la preparación del sitio y su construcción, pero la vegetación no puede removerse sin permiso. Lo evalúa la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con la opinión técnica del Consejo Estatal Forestal de Baja California Sur y del Comité Técnico Estatal de Cambio de Uso de Suelo. Bosque de cardones y una playa viva Las organizaciones señalaron que en las 109.622 hectáreas hay 110 mil plantas leñosas y suculentas, unas 21 mil de porte arbóreo, 58 mil arbustos y cerca de 31 mil 800 cactáceas, entre ellas alrededor de 17 mil 400 cardones (Pachycereus pringlei), la especie más abundante del sitio, que da estructura y sombra a todo el ecosistema, crece unos pocos centímetros al año y cuyos ejemplares de mayor talla superan los dos siglos de vida. “Esto no es monte pelón, es un ecosistema que ninguna reforestación repone en el plazo de una vida humana”, puntualizaron. El análisis técnico concluye que la afectación es baja, porque las 109.622 hectáreas representan apenas 0.88 por ciento de un área de influencia de 12 mil 394.773 hectáreas, pero dentro del polígono solicitado se removería casi la totalidad de la vegetación forestal, una superficie que el propio estudio describe cubierta en más de 95 por ciento por ésta última y con un estado de conservación alto. “Comparar el daño contra una superficie inflada no lo hace pequeño, lo disfraza”, asentaron. El grupo de asociaciones detalló que dentro de la superficie que se desmontaría, hay cuatro especies en riesgo conforme a la NOM-059-Semarnat-2010, entre ellas la biznaga (Ferocactus townsendianus), la lagartija cola de cebra (Callisaurus draconoides) y la cachora de árbol cola negra o lagartija peninsular (Urosaurus nigricauda), las tres amenazadas, y el garambullo (Lophocereus schottii) sujeto a protección especial. Indicaron que el estudio ofrece rescatar los ejemplares y reubicarlos en “superficies actualmente desprovistas de vegetación” dentro del área de influencia, es decir, extraer cactáceas de selva baja caducifolia y matorral bien conservados y sembrarlas en suelo árido. El documento también destina 13.134 hectáreas a dos cuerpos de agua artificiales y 16.669 hectáreas a “parte del campo de golf del Plan Maestro”, en una ciudad con estrés hídrico ampliamente documentado. Al respecto, los inconformes recalcaron que remover la vegetación en el área señalada reduce la capacidad del suelo para ralentizar, contener, captar e infiltrar agua, justo uno de los bienes que la ley obliga a proteger, y las cinco hectáreas de obras de conservación resultan marcadamente insuficientes. Para las obras, se prevé el abastecimiento de agua mediante pipas y de electricidad con plantas de diésel, ya que el sitio no cuenta con servicios. El desarrollo contempla además dos plantas desaladoras que llevarían la salmuera al subsuelo. El sábado anterior, cientos de personas marcharon por el malecón de La Paz para pedir el rechazo del proyecto en El Saltito, una franja costera ubicada 17 kilómetros al noreste de la capital del estado. “Así se han ido perdiendo las playas: poco a poco y en silencio. El Saltito todavía es de La Paz, y lo que se decida ahora define si sigue siendo una playa de uso común. Defenderlo depende de que seamos comunidad”, afirmaron los manifestantes. |
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