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XALAPA.- Representantes de diversos sectores productivos de las Altas Montañas han expuesto situaciones que, lejos de ser casos aislados, reflejan la compleja realidad que atraviesa el campo veracruzano. Y es que, aunque los cultivos, los sistemas de producción y las regiones son distintos, los problemas que enfrenta el sector agropecuario convergen en un mismo escenario: costos de producción cada vez más elevados, afectaciones sanitarias, incertidumbre en los mercados y programas de apoyo que los productores consideran insuficientes para revertir años de rezago. Los productores y especialistas en el agro coinciden en que el campo requiere polÃticas públicas integrales que no se limiten a apoyos temporales, sino que incluyan la sanidad, la comercialización, el financiamiento, la asistencia técnica y el fortalecimiento de la producción. Desde apicultores, que denuncian exceso de trámites para ser incluidos en programas oficiales, hasta productores de maÃz que consideran insuficiente el apoyo económico anunciado por las autoridades, el común denominador es la preocupación por mantener la actividad productiva. Uno de los sectores que recientemente manifestó su inconformidad fue el de los apicultores, en donde el productor José Manuel Estrada Trejo afirmó que los criterios de algunos programas de apoyo han dejado fuera a pequeños productores, pese a que son quienes enfrentan mayores dificultades para sostener sus apiarios. "Los pequeños productores somos los que más necesitamos el apoyo y, sin embargo, somos los que más trabas encontramos para acceder a los programas", aseguró al considerar que los requisitos administrativos terminan excluyendo precisamente a quienes cuentan con menor capacidad económica. A lo anterior se suma la postura de organizaciones de productores de maÃz que, en voz de Ramón Pino, calificaron como un avance el incentivo económico anunciado para el cultivo, aunque advirtieron que el recurso resulta insuficiente frente al incremento en los costos de fertilizantes, semillas, combustibles y mano de obra. "Es un avance, pero siete mil pesos no alcanzan para resolver la crisis que enfrenta el campo", aseguró el productor, quien recordó que el aumento en los costos continúa reduciendo la rentabilidad de la actividad agrÃcola. El panorama también alcanza a los cafeticultores, quienes continúan enfrentando problemas derivados de plagas, variaciones en los precios internacionales y la necesidad de renovar plantaciones para mantener la productividad de una de las principales actividades económicas de la región. A Lo anterior se suman productores de cultivos como el chayote, quienes también han advertido que la caÃda en los precios de comercialización ha reducido significativamente sus ganancias, obligándolos en muchos casos a trabajar apenas para cubrir los costos de producción. En el sector pecuario, la presencia del gusano barrenador ha obligado a reforzar las acciones de vigilancia sanitaria, atención veterinaria y prevención para evitar mayores pérdidas económicas entre los ganaderos. Las Altas Montañas concentran una importante actividad agrÃcola y pecuaria que abastece tanto al mercado estatal como nacional, por lo que las dificultades que enfrentan los productores tienen repercusiones directas en la economÃa regional. Si bien los apoyos gubernamentales representan un alivio para algunos sectores, representantes campesinos consideran que el reto sigue siendo construir condiciones que permitan hacer rentable la actividad agropecuaria y garantizar el relevo generacional en el campo. Sobre este punto, el presidente del Comité Regional Campesino, Juan Artemio RodrÃguez Maceda, ha advertido que la falta de rentabilidad está alejando a las nuevas generaciones de las labores agrÃcolas. "Cada vez hay menos jóvenes que quieren quedarse en el campo porque ya no ven que sea una actividad rentable", puntualizó. En una región donde miles de familias dependen directa o indirectamente del campo, los desafÃos actuales muestran que no existe un solo problema por resolver, sino una serie de factores que, combinados, mantienen al sector en una etapa de incertidumbre. Para los productores, el futuro dependerá no sólo de nuevos apoyos, sino de estrategias de largo plazo que permitan fortalecer la producción y hacer frente a los efectos del cambio climático, las plagas y la volatilidad de los mercados. Los representantes de los distintos sectores productivos coincidieron en que, mientras esas condiciones no cambien, el campo de las Altas Montañas seguirá enfrentando una lucha diaria por mantenerse productivo y competitivo.
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