| El costo de la moda en México: 76% de mujeres en la industria textil trabajan en la informalidad. | ||||||
| El informe “Hilando el cambio” identifica que las mujeres en la industria textil de México enfrentan mayores niveles de informalidad, menores ingresos y barreras para acceder a derechos laborales. | ||||||
| Viernes 24 de Julio de 2026 | ||||||
| Por: animalpolitico.com | ||||||
El documento describe una industria sostenida por una combinación de informalidad, relaciones laborales que solo aparentan formalidad y debilidad institucional para garantizar los derechos de las trabajadoras. Entre las prácticas documentadas están el subregistro salarial, la subcontratación y los contratos temporales que restringen el acceso a prestaciones. A estas condiciones se suman el acoso, el hostigamiento y la discriminación por embarazo, utilizados como mecanismos de disciplinamiento laboral. Incluso bajo esquemas aparentemente formales, las trabajadoras enfrentan obstáculos para acceder a seguridad social, vivienda y pensiones. La falta de servicios de cuidado también las obliga a sostener jornadas extendidas y condiciona su permanencia en el empleo. Mujeres de contextos vulnerables, las trabajadoras de la maquila-textil El documento “Hilando el cambio” destaca que el perfil de las trabajadoras de este sector —dedicadas a actividades intensivas en mano de obra, como la confección y el ensamblaje— está marcado por trayectorias laborales intermitentes, frecuentemente vinculadas a ciclos de contratación inestables, así como una alta rotación laboral asociada a condiciones de trabajo exigentes y bajos niveles salariales. En muchos casos, estas trayectorias se entrelazan con responsabilidades de cuidado no remunerado, lo que —subraya la investigación— condiciona su disponibilidad para el empleo y sus posibilidades de permanencia y crecimiento laboral. Según la investigación, muchas de las trabajadoras provienen de contextos de vulnerabilidad socioeconómica, lo que restringe sus alternativas laborales y refuerza su inserción en esquemas precarios, especialmente en zonas fronterizas y corredores industriales donde la maquila concentra la demanda de empleo femenino. Estas condiciones, subraya el informe, son evidencia de que en la maquila textil, “la informalidad no puede entenderse como una anomalía o una falla en el sistema, sino como un rasgo estructural que organiza las relaciones laborales, productivas y comerciales”, resultando en la desprotección sistemática de las trabajadoras, en un modelo que prioriza la reducción de costos laborales y la flexibilidad: el 76 % de las mujeres ocupadas en el sector se encuentra en estas condiciones, frente al 53 % de los hombres. Brechas salariales y acceso restringido a trabajos de mayor jerarquía En promedio, el ingreso mensual en la industria indumentaria es de 8 mil 121 pesos; sin embargo, en el caso de las mujeres, perciben en promedio 5 mil 961 pesos al mes, frente a los 10 mil 281 pesos que reciben los hombres. Esta desigualdad se refleja en la segregación ocupacional por género: los hombres se concentran en puestos directivos, de supervisión y gerencia; operación de maquinaria y carga; mantenimiento técnico y mecánico, así como el transporte y la conducción. Las mujeres, en cambio, tienen mayor presencia en actividades de confección, bordado y deshilado. Según la investigación, el 6.3% de las mujeres —241 mil 383— tendrían que ser ascendidas a puestos directivos, de coordinación o gerencia para que la participación de ambos géneros fuera equitativa, lo que muestra que la contribución de las trabajadoras “resulta central para la producción, pero marginal en términos de reconocimiento, protección y beneficios, consolidando patrones persistentes de desigualdad económica y limitando sus trayectorias de autonomía”. Asimismo, se encontraron brechas en el acceso a la seguridad social, los servicios de salud y el acceso a créditos de vivienda a través del Infonavit, pagos incompletos o inexistentes de aguinaldo y utilidades, así como la dificultad para cumplir con los requisitos para una jubilación digna. Un modelo de trabajo justo: la necesidad de reconfigurar el sector Frente a este panorama, el documento apunta a la necesidad de avanzar hacia un modelo de trabajo justo mediante la reconfiguración de los incentivos del propio sistema productivo, de modo que la competitividad del sector no dependa de la reducción de costos laborales a expensas de los derechos de las trabajadoras. Con el objetivo de atender estas problemáticas, UNIDAS realizó recomendaciones para distintas dependencias públicas y el sector privado: a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social se recomendó clarificar y armonizar las competencias de inspección laboral entre niveles federal y estatal; consolidar una inspección estratégica, preventiva y territorial con enfoque de género; combatir la simulación laboral —con la identificación de prácticas de subregistro salarial, rotación estratégica y despidos por embarazo—; fortalecer los mecanismos de denuncia y atención ciudadana, así como incorporar transversalmente el enfoque de cuidados en la política laboral. Al Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, y sus homólogos estatales, se pidió promover la democracia sindical; ampliar el acceso a la información y fortalecer formas de organización colectiva más inclusivas con el fin de ampliar la participación efectiva de las mujeres y fortalecer la defensa de sus derechos. En cuanto al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se recomendó combatir la informalidad dentro de la formalidad laboral; garantizar el acceso efectivo, oportuno y de calidad a la seguridad social; reconocer y adaptar la cobertura a trayectorias laborales discontinuas y fragmentadas; incorporar un enfoque preventivo en salud laboral con perspectiva de género y expandir la infraestructura de cuidado en zonas industriales. Sobre los Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) señalaron que el modelo debe alinearse con las condiciones reales de trabajo de las mujeres en los turnos laborales del sector, y que se difunda su modelo pedagógico y se impulsen esquemas de corresponsabilidad empresarial en su financiamiento. A la Secretaría de las Mujeres le recomendó consolidar una política integral de prevención y atención de la violencia laboral; fortalecer capacidades institucionales y del sector privado en igualdad de género e impulsar la integración de la agenda de cuidados en el diseño e implementación de políticas laborales. Más allá del sector público, a las empresas del sector maquila-textil se les pidió garantizar la formalización laboral mediante contratos escritos para todas las personas trabajadoras; fortalecer los procesos formativos que permitan identificar y sancionar prácticas de violencia y discriminación, además de diseñar rutas de formación y liderazgo que faciliten la promoción interna y amplíen el acceso de las mujeres a puestos mejor remunerados. Otras recomendaciones a las empresas son el impulso de esquemas de co-inversión en servicios de cuidado, y la implementación de diagnósticos internos de brecha salarial para establecer medidas correctivas transparentes que aseguren la igualdad de remuneración y oportunidades de ascenso. |
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