| “Salen nombres a flote y nos vamos sobre tu familia”, el eco desde la venta de plazas ficticias en el DIF…. | ||||||
| El funcionario señalado caminó con pesadumbre hacia el MP de la GAM, listo para entregarse, y fue entonces cuando Cristina, su esposa, se desahogó… Y seguían surgiendo las historias, como la de doña Susana: 240 mil por dos plazas, el monto más alto documentado. | ||||||
| Viernes 24 de Julio de 2026 | ||||||
| Por: CRONICA. | ||||||
Perdió los ahorros de su vida. Y, para completar, se endrogó con el banco: fueron 120 mil pesos por plaza, el monto más alto documentado por Crónica durante esta investigación sobre la red de moches en la dependencia, y el cual rompió con el patrón de 40 o 50 mil pesos por persona. Entregó el dinero a José Manuel Valdez González, adherido al Sindicato Nacional de Trabajadores del DIF y directivo en diversos centros comunitarios, identificado como el rostro visible de la camarilla institucional, orquestada para defraudar. “Fui sacando de a poco el dinero, para juntarlo en efectivo, casi siempre me citaba en el metro Lomas Estrella. Primero di lo de mi hijo, un día me llamó y comentó: ahorita están los del Sindicato, tú dices, hay chance de una segunda plaza y, como mi hija no tiene trabajo y sus niños están malos, me aventé”. “Le terminé de dar el dinero hace dos años. Nos enseñaba listas oficiales del DIF, conforme le íbamos dando; en el papel, estábamos dentro. Pasó el tiempo y me las olí. Hubo un momento que le dije: ya cabrón, di quiénes se hicieron pendejos con la lana y nos los chingamos, ponlos ya, y vamos a cerrar el DIF y a tomar las instalaciones, pero no decía nada”. Fotos frente a la Fiscalía de la GAM El funcionario con su abogada (de chamarra verde) él, sentado en la antesala del MP “JUGARON CHUECO”. Valdez González tampoco se atrevió a dar más detalles de lo ocurrido afuera del Ministerio Público, mientras algunos lo insultaban, otros le exigían la devolución inmediata de los recursos y unos más le restregaban papeles sobre la cara. Después de tres meses de fuga, un grupo de afectados había dado con su paradero tras seguir sus pasos en la secta Palo Mayombe. Los datos fueron compartidos a este reportero, quien estuvo presente ahí. Para evitar un linchamiento, los menos virulentos sugirieron llevarlo a la Fiscalía más cercana. El señalado caminó con pesadumbre hacia el MP, listo para entregarse, y fue entonces cuando Cristina, su esposa, se desahogó… “Él no pensaba que estas personas le harían esto, él sólo recibía documentación y daba la cara, para que las personas que están detrás hicieran lo demás”. -¿Qué pasó entonces? -se le preguntó. -Le jugaron chueco. -¿Quién le jugó chueco? -Desconozco los nombres, pero fueron del trabajo, gente del DIF, personas de mayor rango, con puestos más altos. -¿Por qué no denunció a estas personas? -Porque lo amenazaron con hacernos daño a nosotras, a mis hijas. Cuando una de las personas le reclamó a José Manuel de los papeles y las firmas, él a su vez reclamó arriba: ¿qué está pasando? -¿Cuándo reclamó él? -A mediados, finales de abril. -¿Y qué le dijeron? -Todo lo negaron. Pido una oportunidad para él, sí ha estado viendo la situación en este tiempo que nos reguardamos por la amenaza. La cantidad total no la tenemos para regresarla, si la tuviéramos ya lo hubiéramos hecho. -¿Y el dinero? -No lo disfrutamos nosotros, imagínese, para tener 6 millones. -¿Lo transfería a otras personas? -Sí, hay personas atrás, se repartían. Pero él tiene miedo, porque una de las personas que hizo todo este relajo le dijo: ´si salen nombres a flote, me voy sobre tus hijos y esposa´. Sabe dónde vivimos, fue a la fiesta de XV años de mi hija. Por favor, denle oportunidad. LA ABOGADA. En principio, el MP de la GAM decidió dejar libre al funcionario. “No tenemos ninguna denuncia aquí”, justificó. Y otra vez se volvió a formar afuera la llamarada de reclamos… De forma inesperada, al lugar llegó una abogada: se presentó con el nombre de Jacqueline Díaz y hasta ofreció su número de cédula profesional. Nadie supo quién la mandó. -Vengo aquí con la intención de hacer un convenio con ustedes, acá, entre nosotros -dijo-. Porque ante un juez sólo podrán reclamar lo que acrediten: si tienen una transferencia de 50 mil, eso es lo que les podrían pagar. -Muchos no tenemos pagarés ni comprobantes, pero él sabe a quién le debe -reviró una señora. -Por eso mejor el acuerdo; de lo contrario, deberán hacer las denuncias y acreditar toda la documentación. -¿Dónde entregaron el dinero? -En diversas instalaciones del DIF. -Donde se consumó el hecho, ahí tienen que demandar. Entre los afectados predominaba la idea de recuperar el dinero, por encima de buscar justicia, llegar al fondo del asunto y desenmascarar a los autores intelectuales del desfalco. Y, tristemente, hubo quien incluso propuso la negociación en corto, sólo con los ahí presentes -unos 30-, sin considerar a las otras decenas en la misma situación. El acusado ofreció la venta de una camioneta, un remolque, unos caballos y una casa en Querétaro para solventar la deuda. -¿Cuándo nos devolverían lo que se nos robó? -era la pregunta multiplicada. -Hay que esperar a que se tenga el dinero -respondió la abogada. -¿Y si no alcanza? -Es que no podrá ser de un jalón. La mayoría se dejó envolver con el cuento del acuerdo. Hubo, sí, algunas condiciones: lo pactado debía redactarse por escrito; en tanto se vendieran, las cosas serían resguardas en casa de alguno de los burlados y la abogada debía responder en todo momento por cualquier incumplimiento. -Que seamos testigos todos de que le está entregando facturas, títulos y demás documentos de las propiedades -pidieron. El convenio parecía avanzar, pero de última hora la abogada se retractó: “Ya lo pensé bien, tengo muchos asuntos como para atenderlos a todos ustedes. Esto se sale de mis manos, aunque se me pongan a disposición las propiedades, se les debe mucho dinero”. -¿Y entonces? -empezaron a gritar. -La autoridad competente es la única que les puede dar una garantía, un juez o un agente. Mejor entren todos juntos al MP, junto con el señor Valdez, y ahí pongan su denuncia. -Eso queríamos hacer hace rato y usted dijo que mejor el acuerdo -le reprocharon. -Es que no habrá dinero para pagarles a todos. Ya me dijeron que la casa de Querétaro se está pagando al Fovissste, ¿cuánto puede valer si es traspasada? Van a dar unos 200 o 300 mil pesos, no tiene escrituras. El remolino de la ira retornó. También el de la confusión, el miedo, el hartazgo. Era caminar otra vez hacia el MP con el único hombre visible de la red dedicada a vender plazas falsas en el DIF durante los últimos cinco años. Valdez se enfiló otra vez hacia la oficina ministerial y se sentó en la antesala. Otros lo hicieron con él. Algunos más se rezagaron, sin saber qué hacer: “¿Y si también nos acusan a nosotros como delincuentes, por andar pagando por plazas?”. -¿Cuáles son los nombres de quienes están detrás de todo en el DIF? -se insistió. -No los sabemos, nos amenazaron -repitió la esposa. Los engañados se fueron derrumbando entre la noche. No hubo denuncia masiva. Como hace cuatro o cinco años los ahí presentes volvieron a creer en un teléfono, en una súplica, en una promesa, en la palabra de una abogada. En días recientes los grupos y las familias se han comenzado a contactar y a organizar. Dicen, con la intención, ahora sí, de llegar hasta las últimas consecuencias y destapar la cloaca… |
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