| Los naufragios de la Primera Guerra Mundial envenenan los océanos: la vida microbiana está contraatacando. | ||||||
| Un estudio genético en el Mar del Norte reveló que colonias de bacterias han mutado para consumir y neutralizar el TNT filtrado por el casco de un submarino alemán. | ||||||
| Martes 21 de Julio de 2026 | ||||||
| Por: El Heraldo de México | ||||||
El UC-30 era un submarino minador que entró en servicio en agosto de 1916 y se hundió apenas un año después, en abril de 1917, tras chocar con una mina británica. El naufragio ocurrió frente al arrecife Horns, al oeste de Jutlandia, Dinamarca. El buque se fue al fondo con 27 tripulantes y una carga de 18 minas marinas cargadas con 2,4,6-trinitrotolueno, compuesto conocido como TNT. La adaptación genética de las bacterias ante el estrés quÃmico extremo Durante más de un siglo, el agua salada ha erosionado el casco metálico del sumergible, permitiendo que el explosivo se filtre de forma constante hacia los sedimentos del lecho marino. Los pozos mineros verticales del diseño original del submarino permanecen casi intactos, lo que ha generado puntos de lixiviación de TNT constantes que los cientÃficos han podido estudiar con precisión. Buzos de la Marina Real Danesa recolectaron muestras de sedimento directamente de estos pozos de minas. Un equipo liderado por Kankana Kundu, de la Universidad de Gante, analizó las muestras mediante metagenómica de secuenciación masiva y análisis quÃmicos. Los resultados mostraron que las comunidades microbianas dentro de los pozos mineros son distintas a las del entorno menos afectado, con un predominio de Proteobacteria, especÃficamente de las familias Haliaceae y Rhodobacteraceae. Los investigadores identificaron niveles elevados de enzimas especÃficas en estos sedimentos, como las oxidorreductasas y las glutatión S-transferasas. Estas últimas actúan en la desintoxicación biológica, neutralizando compuestos tóxicos antes de que dañen la maquinaria celular. También se detectaron genes asociados con la transformación del TNT, como las enzimas denominadas Old Yellow y las nitroreductasas. Para validar los hallazgos de campo, el equipo realizó un experimento de laboratorio de 12 semanas donde cultivaron bacterias del lugar del naufragio bajo exposición directa al TNT. La comunidad de laboratorio replicó el comportamiento observado en el mar, disminuyendo notablemente las concentraciones del explosivo durante el periodo de prueba. Se detectó la enzima N-etilmaleimida reductasa, vinculando la señal genética del lecho marino con una función bioquÃmica demostrada. Este fenómeno se produce en un contexto global donde se estima la existencia de tres millones de naufragios, de los cuales unos 15.000 datan de las guerras mundiales y continúan vertiendo sustancias peligrosas. Solo en aguas de los Estados Unidos se han identificado 87 pecios clasificados como potencialmente contaminantes. Los investigadores definen estos sitios como reservorios con potencial de biorremediación, mientras advierten que la corrosión podrÃa provocar rupturas repentinas con liberaciones masivas de material explosivo. |
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