| Unos 3 mil años de cultura se resumen en las 670 piezas de Barro y cerámica en el Palacio de Cultura Banamex-Iturbide. | ||||||
| Curado por Juan Rafael Coronel Rivera y Ana Elena Mallet, este proyecto de cuatro años de investigación pretende mostrar por vez primera en una exhibición las “influencias” que han experimentado los objetos a lo largo del tiempo, algo que nunca de había hecho antes en una muestra, de acuerdo con el nieto de Diego Rivera. | ||||||
| Domingo 19 de Julio de 2026 | ||||||
| Por: La Jornada | ||||||
Curado por Juan Rafael Coronel Rivera y Ana Elena Mallet, este proyecto de cuatro años de investigación pretende mostrar por vez primera en una exhibición las “influencias” que han experimentado los objetos a lo largo del tiempo, algo que nunca de había hecho antes en una muestra, de acuerdo con el nieto de Diego Rivera. El planteamiento museográfico dialoga no sólo con los objetos, sino también con el edificio colonial, señaló Natalia Pollock, directora de Fomento Cultural Banamex (FCB), desde septiembre de 2025. “Para mí es importante tener una museografía nueva, refrescante, invitar a los jóvenes a ver de otra manera”, precisó la historiadora del arte. Al entrar al edificio, y pararse frente al patio central, el visitante tiene una visión de “180 grados” de la exposición que se extiende de manera lineal y serpenteada por el espacio. “Si bien presentamos obra de orden utilitario, Ana Elena y yo decidimos exponer las obras desde una perspectiva cultural artística y referirlas como si fueran prácticamente una derivación de la escultura. Es decir, son presentadas fuera de su estructura étnica o científica”, expresó Coronel Rivera en un encuentro con la prensa. El recorrido empieza con el mundo precolombino; sin embargo, en este orden lineal se rompen las estructuras clásicas para introducir otras piezas a fin de que se entienda cómo fue la sucesión visual de la factura de las obras y cómo éstas adquieren una lectura entre cada sección, puntualizó el curador. También, por primera vez “tratamos de dividir las obras por épocas; empieza con el mundo indígena. Hay que entender que el barro indígena es totalmente diferente al barro popular, cuya estructura hemos tomado a partir de la Nao de China, porque con ella no sólo viene lo árabe-español, sino también las partes negra y asiática, etcétera”. Unas de las primeras piezas del recorrido es un patojo –llamado así por su forma de pato–, pieza que va debajo del comal. Los frijoles se pueden hervir en el patojo, mientras las tortillas se cuecen arriba, en el comal. “Pensábamos que era una pieza endémica mexicana; sin embargo, en el presente estudio encontramos que en China, antes de que se empezara a hacer cerámica en México, ya existía la forma del patojo con el mismo sentido. Tenemos uno de Oaxaca de los años 80 del siglo pasado, y otro precolombino”, explicó Coronel Rivera. La exposición se articula en 24 núcleos temáticos que, lejos de las categorías convencionales, plantean una lectura integradora que desdibuja las fronteras entre arte, artesanía e industria. La muestra también sostiene que “el mundo indígena no tiene que ver con el arte popular, porque son obras que vienen de estructuras de una civilización. No son arte popular, sino expresiones, como las mayas o los olmecas, que vienen de lenguas, de estructuras, de visiones de culturas propias”. Gracias a una exhibición de arte popular organizada en 1921, por Gerardo Murillo Dr. Atl, junto con Roberto Montenegro, Jorge Enciso, Diego Rivera y Miguel Covarrubias, por vez primera se empezaron a tomar en cuenta los nombres de los artesanos. Así comenzaron a figurar la familia Soteno, muy cercana a Rivera, y la oaxaqueña Teodora Blanco y Marcelino Vicente, quien hizo lor primeros diablos de Ocumicho, y Candelario Medrano, entre muchos otros. Según Coronel Rivera la cerámica no se debe dividir por países o continentes, sino por su tradición. Las personas que producían cerámica “tenían una comunicación desde la parte alta de Estados Unidos hasta la Patagonia”. Para Ana Elena Mallet, la exposición encierra “dos miradas encontradas”, así como “esta idea de comparar y encontrar diferencias y similitudes entre el barro y la cerámica en lo popular y en lo contemporáneo”. Observó que “toda la muestra está basada en la vasija, objeto primario de la cerámica, que se hace más grande o más pequeña, se desparrama en la parte contemporánea y se transforma”. La exhibición cuenta con ejemplares de piezas producidas en los talleres creados por el cura Hidalgo. “Además de ser el padre de la patria, fue uno de los padres del diseño, porque en el siglo XVIII en Dolores Hidalgo empezó una serie de talleres para impulsar a los indígenas de la zona a ser productivos a partir de los oficios. Uno de sus emprendimientos fue la cerámica. Hay cuatro piezas del taller donde trabajaba con indígenas otomíes y creó este tipo de diseños”. Barro y cerámica en México: Poéticas de lo utilitario concluye el 13 de septiembre en el Palacio de Cultura Banamex-Palacio de Iturbide (Madero 17, Centro Histórico). La entrada es gratuita. |
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