XALAPA.- A pesar del evidente fracaso de su administración, el alcalde morenista de FortÃn de las Flores, Gerardo Rosales Victoria fue señalado de maniobrar polÃticamente para imponer a su sucesor, Eduardo Alonso GarcÃa Viveros, “El Charlyâ€�, un personaje sin experiencia y con antecedentes vinculados a la corrupción en el kiosko. Acusaron que la imposición de este gris candidato es vista por muchos como un intento de mantener el control del Ayuntamiento y proteger intereses particulares disfrazados de continuidad. Y es que, en las comunidades de Villa Libertad y San MartÃn, la gestión del presidente municipal se percibe como sinónimo de abandono, simulación y favoritismo. Las calles están intransitables, no existe red de drenaje y la infraestructura eléctrica presenta fallas constantes, mientras los servicios básicos brillan por su ausencia. Pese a las múltiples carencias, el alcalde únicamente benefició con pavimentaciones a un reducido grupo de incondicionales que residen en estas localidades, dejando al resto con caminos destruidos y sin atención. “Solo les arreglaron la calle a los que le aplauden. Las demás están inservibles, llenas de hoyos y lodoâ€�, reclamó un habitante de Villa Libertad. En San MartÃn, los vecinos aseguran que ni siquiera cuentan con drenaje sanitario, lo que agrava las condiciones de salud e higiene. El problema del agua también se ha convertido en una carga insostenible. La Comisión de Agua y Saneamiento de FortÃn (CASF) aplica tarifas comerciales a viviendas particulares, lo que ha obligado a muchas familias a construir pozos artesanales para evitar pagar cuotas injustificadas. “Nos cobran como si tuviéramos un negocio, pero es una casa. Por eso la mayorÃa ya ni usa la red, preferimos sacar agua de pozoâ€�, explicó una residente afectada. Ante este panorama, habitantes de ambas comunidades alzaron la voz y exigieron un alto a la corrupción y al clientelismo. “Ya no queremos más simulación. Que no crean que vamos a aceptar a otro improvisado solo porque es su amigo. FortÃn necesita soluciones reales, no herederos del desastreâ€�, concluyeron los pobladores organizados.
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