De Veracruz al mundo
JUVENTINO NAVARRETE XILITA
Juventino Navarrete Xilita
2026-11-06 / 09:24:16
LA LUCHA POR LA VIVIENDA EN VERACRUZ




Juventino Navarrete Xilita



La falta de vivienda entre los sectores más pobres de la población mexicana es uno de los problemas que ningún gobierno ha querido o podido resolver en los últimos años. Al contrario, año con año incrementa el número de personas que no pueden acceder a una vivienda digna y decorosa como lo establece la Constitución de la República en su artículo 4º y la Ley de Vivienda que se deriva del citado artículo. La falta de vivienda conduce a situaciones como la siguiente: “En Xalapa, Veracruz, familias de hasta cinco integrantes habitan espacios de 44 a 49 metros cuadrados, sin condiciones dignas de intimidad”, documentada por El Sol de México en julio de 2024.



La razón principal de esta situación no es la escasez de lotes ni viviendas, sino los bajísimos ingresos que obtienen las familias diariamente, pues según datos de la Secretaría de Finanzas y Planeación de Veracruz (SEFIPLAN), de la Población Económicamente Activa (PEA), que es de 3 millones 339 mil 102 personas, más de 1.7 millones perciben como máximo al mes la cantidad de $8,475.00; un total de 813 mil 077 personas perciben hasta dos salarios mínimos, 400 mil 339 personas no se especifica cuanto perciben y 218 mil 113 no perciben ingresos. Según los datos citados, solo 253, 029 individuos obtienen 3 o más salarios mínimos diarios. Estos datos se explican también por el alto nivel de empleo informal en la entidad, pues según datos del INEGI, 7 de cada 10 veracruzanos en edad de trabajar no tiene empleo formal.



La falta de políticas públicas como la planificación estatal es otra de las razones que explican el problema, pues la carencia tiene como origen también la hiperconcentración de la población en pocas zonas desarrolladas como Xalapa, Poza Rica, Veracruz, Córdoba, entre otras. El desorden urbano no es inevitable, al menos así lo han demostrado otras naciones con mayor visión de futuro como es el caso de China, que en 1979 implementó las zonas económicas especiales (ZEE) y tuvo como consecuencia “un profundo reordenamiento económico, geográfico y social”.



Actualmente, dicho país es la segunda economía más importante del mundo.

Uno de los efectos del crecimiento urbano desordenado es el encarecimiento de las viviendas, pues al ser grande la demanda de estas, los precios suben por las nubes. Obviamente todo esto sucede porque los gobiernos lo permiten y hasta lo impulsan, pues en muchos casos ellos terminan beneficiándose de esta situación. Por lo tanto, la especulación con el precio de la vivienda tampoco es un error, sino el resultado de la falta de regulación y planificación. Como ejemplo de lo anterior basta con atravesar algunas avenidas como Lázaro Cárdenas en Xalapa para observar anuncios de ventas de casas, departamentos o lotes a precios estratosféricos.



Así pues, la gente no tiene vivienda no porque no le eche ganas o porque no tenga iniciativa, como argumentan algunos, pues los mexicanos somos el segundo pueblo más trabajador a nivel mundial y el primero entre los que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), sino porque las condiciones económicas a eso la orillan.



Es cierto que existen dependencias que tienen la obligación de dotar de vivienda a la población, como el Instituto Veracruzano de la Vivienda (INVIVIENDA) o la Dirección de Patrimonio del Estado, no obstante, en los últimos años han dejado de hacerlo, incluso han retrasado el proceso de regularización de colonias que fueron fundadas desde hace muchos años por estas mismas dependencias. En el 2024, el gobierno federal anunció la creación del programa Viviendas del bienestar para no derechohabientes de los sistemas de seguridad social, pero hasta el momento no queda claro el avance real de la proyección inicial, sumado al hecho de que las viviendas ya entregadas no dejan de ser caras y pequeñas para las familias.



Algunos dirán que está bien, que “de algo a nada, mejor eso”, sin embargo, el pueblo tiene derecho a una vivienda digna y decorosa, el hacinamiento vulnera gravemente ese derecho.



Es verdaderamente lamentable lo que tienen que sufrir las familias por no tener una vivienda propia, cual Judío Errante después de haber sido condenado para vagar por la tierra sin descanso hasta la Parusía, en ningún lugar pueden quedarse mucho tiempo por las rentas altas o simplemente porque “el dueño ya va a ocupar el espacio”. Van de norte a sur, de este a oeste buscando un nuevo lugar donde vivir, en la mayoría de los casos en colonias o pueblos alejados de la ciudad, “pues es para lo que alcanza”.



Ante esta realidad sobrecogedora, no les queda otro camino a las clases trabajadoras más que organizarse y luchar por un lote o una vivienda, pues como ya se menciona líneas atrás, es un derecho constitucional. Gestionar y luchar siempre es mejor hacerlo colectivamente, de hecho, es la única vía para que las autoridades verdaderamente te hagan caso.



Desde que surgió el Movimiento Antorchista, hemos venido llamando a la población para que se sume y luche con nosotros, con sus hermanos de clase, para que juntos exijamos lo que por derecho nos corresponde. Y si no se nos hiciera caso, si no se nos atendiera, como ocurre en la mayoría de las ocasiones, que juntos hagamos también uso de nuestro derecho a la protesta pública.



Los resultados de nuestra lucha se pueden ver en muchos municipios de la entidad, en donde decenas de espacios pasaron de ser lugares inhóspitos a colonias o zonas ejemplares como la Santa Bárbara y la reserva el Tronconal en Xalapa, la reserva territorial Antorchista en Córdoba o la Reserva Vergara Tarimoya 4 en Veracruz, entre muchos otros.



Invitamos a todas aquellas personas que tengan necesidad de una vivienda o que tengan problemas con el proceso de regularización de sus colonias, a que se sumen con nosotros y que juntos luchemos para resolver éstos y otros problemas.

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