Cómo remembranza a la matanza de Tlatelolco, un 2 de octubre del 2011, nace el movimiento, actualmente partido político, que hoy nos está llevando a la ruina, al despeñadero.
Con el macuspano al frente, y su pandilla atrás, ve la luz como movimiento y casi tres años más tarde el respectivo órgano electoral le da su registro como partido político. No tuvo que pasar mucho tiempo para que, en el 2018, arribará al poder de manera por demás arrolladora, obteniendo una votación jamás vista en los resultados electorales y dejando a millones de mexicanos felices.
Pero pregúnteles ahora.
A quince años de su nacimiento las fracturas internas están a la vista, las ambiciones no tienen límite y distinguidos tlatoanis transitan con presuntos señalamientos de estar ligados al narco, al crimen organizado.
Lo cierto es que muchos han olvidado su origen, otros, decenas de ellos, son advenedizos, oportunistas y gandallas.
Muchos de los que dejaron la salea en el alambre por el partido han sido ignorados, relegados y reprimidos.
Otros, los miles, ahora son potentados caciques territoriales, se sienten amos y señores, han dejado la pobreza atrás y viven como jeques.
La transformación y el bienestar ha llegado, pero a sus hogares, a sus cuentas bancarias. Miles de ellos han dejado de comer retazos de jamón embadurnados en un duro bolillo, aderezado con chiles en vinagre, para sentarse en lujosos restaurantes a saborear exquisitas y caras viandas, bajadas con caros vinos, de esos que la botella supera los 20 mil pesos.
Ahora ya no viven en el barrio, no habitan casuchas y no se trasladan en desvencijados autos. Eso es cosa del pasado, eso quedó en el olvido como también han olvidado los mandamientos del macuspano, eso de no robar, no mentir y no traicionar.
El arribo a tan glorioso aniversario se debió haber dado con orgullo, con la frente en alto, viendo de frente al pueblo. Pero no.
El bienestar del pueblo sabio se encuentra únicamente en el discurso, en la mente torcida de los jerarcas morenistas. Es por demás citar nombres, todos saben quiénes son, solo falta que ellos lo digan.
Actualmente, Morena vive uno de los momentos más críticos en su corta existencia, el año venidero será decisivo, la urgencia es absoluta y las divisiones muy visibles.
Lo hemos dicho y lo reiteraremos hasta el cansancio, no necesitan adversarios, entre ellos mismos se carcomen y, sin mediar consecuencias, solitos se meten zancadillas. Emiten frases que ni ellos mismos se creen, pronuncian discursos estériles, son protagónicos y demandan aplausos inmerecidos.
El daño colateral lo está sufriendo la señora Presidenta, no puede contener la jauría y le preocupa la urgencia de obtener, cuando menos, una mayoría calificada, la absoluta ni pensarlo. San Lázaro es la prioridad, las gobernaturas pueden esperar.
Los quince años de Morena llegaron en medio de la desgracia. Nada que festejar y sí mucho de que preocuparse.
Provecho. |
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