Uno Puede rememorar alguna caminata de apoyo a alguien. Yo Mero hice una, alguna vez, aquella fue en Washington, cuando hospedado cerca de la Casa Blanca esa misma noche ganó Barack Obama y había fiesta en la calle de Pennsylvania. Allá me fui con la turba que cantaba porque Bush se iba al carajo, o a su casa. Ya era medianoche, los resultados habían llegado y los canijos de la seguridad del Servicio Secreto, al ver a tantos americanos brindando por la llegada del primer hombre de color a la presidencia, apagaron las luces. El ganador Obama no estaba allí, andaba en chicago, pero la fiesta era americana.
Pero encontré entre los columnistas, como Héctor de Mauleón, una alegoría a la felicidad que están viviendo los mexicanos por haber liderado el grupo y con 9 puntos, hoy vamos por el destino final, ganar o irse del Mundial.
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